BRISAS DE ORIENTE: POESÍA CHINA

 

     Profesor de lingüística y literatura en las Universidades de Nankín y Pekín, Guillermo Dagnino (Trujillo, 1929) viene ofreciendo desde hace algunos años algunas muestras selectas de poesía y relatos chinos en traducción directa al español. La U. Católica publicó hace un par de años dos antologías suyas de poesía china (“Esculpiendo dragones” y “La pagoda blanca”), y hace poco, en la colección El manantial oculto, una selección de poemas de Zhang Kejiu (“Sobre un sauce, la tarde”).

     La reciente publicación en edición bilingüe de “Manantial de vino” (PUC, abril de 1998, 183 p.), poemas pertenecientes a Li Tai Po, considerado el máximo representante de la poesía china, nos ha puesto en contacto con una de las mejores versiones en lengua castellana de este grande poeta nacido el año 701 de nuestra era y muerto en 762, durante el periodo de la dinastía Tang.

     Son más de cien años los que han transcurrido desde que la poesía china ingresó en la tradición occidental. Hasta hace no más de treinta años, las versiones en español que se conocían de Li Po provenían de traducciones del francés o del inglés. Sólo en estos últimos años contamos con traducciones directas. La presente versión se incorpora a esta ya consolidada tradición traductora.

     Definiendo al hombre y a su obra, escribe Dagnino en el estudio preliminar: “Su imagen de hombre libre, simpático, alegre, enérgico, amigable, y espontáneo; su amor por la embriaguez (...); su fidelidad a los amigos de toda clase social; su admiración por la naturaleza (...), son características tan personales que no sólo lo definen, sino que nos lo acercan como a un ser muy humano, desbordante de vida”.

      Una muestra de ello se puede observar en el poema “En la montaña te ofrezco de beber”, que lo emparenta con otro poeta, amante también del zumo de la uva, Omar Jayyam. Es posible que el título del presente libro haya sido elegido basándose en la necesidad innata del poeta de ingresar en aquel estado de perturbación y percepción inusal de la realidad: “¡Bebamos juntos! ¡Se abren las flores de la montaña! / Una copa, otra copa y otra copa. / Estoy ebrio y quiero dormir. Puedes irte. / ¡Vuelve mañana temprano con el laúd, si quieres!”

     La unión con la naturaleza, “su devoción por la armonía universal, en el más puro estilo taoísta” -al decir de Dagnino-, su apartamiento de la vida en sociedad (a pesar de haber residido un tiempo en la corte), son aspectos a destacar en su obra poética: “Me preguntas por qué vivo entre verdes montañas./ Sosegado el corazón, sonrío sin responderte./ Pétalos de durazno flotan en la corriente/ hacia cielos y tierras que no son de este mundo.”

     Un tercer aspecto a considerar es la fidelidad a sus amigos, sin importar su clase social. De entre todos ellos hay que mencionar a Tu Fu, otro gran poeta de la dinastía Tang. En respuesta a un poema a él dedicado, escribe Li Po: “En la cumbre de la colina Fanke encontré a Tu Fu./ Llevabas sommbrero de paja, bajo el tórrido sol de mediodía./ ¡Cuánto hace que no nos vemos! Te encuentro muy decaído./ ¿Es por concebir tanta poesía que se te ve tan cansado?”

     Conocemos otras versiones en español de esta poesía, sin embargo (en la famosa polaridad entre fidelidad a la lengua de partida o de llegada) la edición de Guillermo Dagnino se ciñe mucho más estrictamente al original. El lector conocedor de ambas lenguas tiene la oportunidad de confrontar las dos versiones.     Aparte de ello, al igual que en las mejores ediciones de poesía bilingüe, además del estudio preliminar, se incluyen notas explicativas a cada uno de los poemas que aclaran e informan sobre aspectos culturales específicos desconocidos para el lector occidental. Creo que todas estas cualidades hacen de la presente edición un verdadero tesoro bibliográfico, digno de figurar en la biblioteca más selecta de literatura universal.