MARCO MARTOS: PALABRA EN EL TIEMPO

 

Marco Martos. Leve reino (Poesía reunida 1965-1996). Peisa, 255 pp.

 

     La reciente publicación de Leve reino, libro que reúne la obra poética completa de Marco Martos (Piura, 1942), ha permitido no sólo actualizar, sino también observar en perspectiva una de las más originales muestras del quehacer poético en nuestra patria en los últimos treinta años.

     Desde Casa nuestra (1965), pasando por Cuaderno de quejas y contentamientos (1969), Donde no se ama (1974), Carpe diem (1979), El silbo de los aires amorosos (1981), Cabellera de Berenice (1992), hasta una sección inédita que da título a la recopilación, los textos dicen de la fiel y perseverante relación asumida por Martos con la poesía.

     Contemporáneo de Javier Heraud, César Calvo, Julio Ortega, Antonio Cisneros, entre otros jóvenes que comenzaron a publicar a inicios de los sesenta, Martos abogó siempre por una mayor informalidad en el tratamiento de los textos y por la utilización constante del elemento testimonial (características que serán extremadas por los poetas de los setenta).

     En esta dirección han de verse sus distintos libros que dicen del compromiso del poeta con su tiempo y época y que, a fin de cuentas, no son más que un compromiso consigo mismo. Sacudidos por el vértigo de las palabras que se van ofreciendo sobre la página en blanco, los textos dicen de una experiencia vital a donde asoma no sólo el perspicaz conocedor de vocablos, sino el asiduo frecuentador de clásicos y circunstantes.

     Palabra en el tiempo definía Machado a la poesía; la poesía como concreción de la fugacidad del tiempo. Marcos hace suyo este concepto en “Rito”, donde resume su poética: “Y para que la tribu quede contenta / usa palabras del lenguaje de hoy / pues las palabras del año pasado / pertenecen al lenguaje del año pasado / y las palabras del próximo año / esperan otra voz. Y en el punto inmóvil / donde todo y nada sucede, esa voz es esta voz.”

     La presencia del Perú, las circunstancias y momentos históricos vividos son también constantes, ya sea a través de versos llenos de esperanza, como de desencanto y desaliento: “No es este tu país / porque conozcas sus linderos, / ni por el idioma común, / ni por los nombres de los muertos. / Es este tu país, / porque si tuvieras que hacerlo, / lo eligirías de nuevo / para construir aquí / todos tus sueños.”

     Pero el tratamiento del tiempo no corresponde al aquí y ahora exclusivamente; el poeta tiende hacia la universalidad temporal y geográfica. Así lo confirman los bellísimos textos de “Diwan andalusí”, dedicados a “alumbrar algunos instantes de la historia”, según se lee en declaración reciente, o los textos de “Orillas del Isère”.

     Poeta de amplios recursos retóricos, vasto conocedor -como profesor universitario que es- del amplísimo mundo literario, sutil incluyente de alusiones intertextuales, Martos va extrayendo de la cruda realidad, con ojo avisado, las más profundas vivencias que alumbran su fuero interno.

     Leve reino, según el poeta, “alude alegóricamente a la poesía con sus reglas secretas y sus poderes ocultos”, pero puede aludir, también, al carácter evanescente de las palabras y que no encuentran otro fundamento sino en el solo hecho de ser formuladas. Grave y profundo reino de intemporal dominio la poesía de Marco Martos.