PERIODISMO Y LITERATURA

 

     Antonio González Montes acaba de publicar una selección de cuentos enhebrados alrededor del tema del periodismo, bajo el singular título de “Periocuentos peruanos” (octubre 1997, Ed. Ximena, 187 pp). “Hemos creado esta expresión -dice A. González- como complemento a la de Periolibros (...) y que fue acuñada por algunos periódicos limeños para lanzar ediciones masivas de obras literarias en formato de periódico”.

     La muestra antológica comprende diversas modalidades de escritura (cuento, entrevista, crónica) pertenecientes a ilustres narradores tanto del siglo pasado como del actual, entre los que figuran Ricardo Palma, Manuel González Prada, Leonidas Yerovi, Ventura García Calderón, Abraham Valdelomar, Federico More, Carlos Eduardo Zavaleta, Fernando de Trazegnies; también Jorge Miota, Carlos Parra del Riego, Jorge Ninaypata, Jorge Cuba, Carlos Herrera y Luis Eduardo García.

     Todos los cuentos, pues, tocan de alguna manera un argumento vinculado al periodismo, pero no son -en sentido estricto- notas ni artículos periodísticos. Son perfectas creaciones literarias cuyo argumento gira o está centrado en el apasionante mundo de los hombres de prensa.

     Entre los relatos figura la conocida tradición de Ricardo Palma “La historia del Perú por el padre Urías”, que cuenta cómo la tan mentada escritura de la `Historia del Perú’ por el monje agustino no consistía más que en la recopilación diaria del decano de la prensa nacional.

     De Manuel González Prada se incluye “El amigo Braulio”, cuento que relata la estrecha vinculación del joven poeta Roque Roca con las musas, el semanario “Lima ilustrado” y el falso amigo Braulio.

     Absolutamente simpáticas, llenas de humor e ironía son dos entrevistas ficcionales incluidas en la antología. Una, hecha por Leonidas Yerovi a la Virgen de las Mercedes; y la segunda, de Abraham Valdelomar al Señor de los Milagros. Una tercera entrevista, de Willy Pinto Gamboa a diferentes personalidades de la historia patria en el cementerio Presbítero Maestro, ahonda más en aspectos de ironía política.

     Uno de los relatos más originales es el de Jorge Ninapayta, “García Márquez y yo”, que no tiene mayor vinculación que el relato borgeano de parecido título, aunque sí con el texto de Palma “Entre Garibaldi... y yo”. En este caso se trata de un joven corrector de pruebas a quien una gitana le ha pronosticado que hará “algo grandioso” en la vida. Por esas casualidades del destino el año 1967 le encuentra trabajando para la editorial Sudamericana de Buenos Aires y se le encarga la corrección de la novela Cien años de soledad. Para él constituye un verdadero hallazgo, encontrar en una de las oraciones, un vocativo sin su coma. Gracias a esa sensacional `corrección’ se siente coautor de “esa novela que en un tiempo ya lejano escribimos García Márquez y yo”.

     La muestra antológica preparada por Antonio González se ha de constituir en texto de lectura obligatoria para los jóvenes que pueblan las aulas de la facultades de comunicación, por la abundancia y excelencia del material recopilado, porque permite mostrar la estrecha relación que existe entre el mundo de la prensa y el de la literatura. Pero no sólo para estos jóvenes: los lectores de ficciones encontrarán historias muy bien elaboradas, algunas llenas de un dramatismo lindante con la muerte, otras de una chispeante alegría, y que bien pueden acompañar sus horas de ocio o soledad.