EL AÑO DE ZAVALETA

 

     1997 parece ser el año de Carlos Eduardo Zavaleta. Aunque no es autor que haya estado ausente de la tarea editorial en los últimos años, la presencia de seis títulos en librerías constituye un verdadero récord.

     Veamos. Ya a inicios de año había presentado una selección de cuentos enmarcados alrededor del Callejón de Huaylas (Pueblo azul, Río Santa Ed.)

     Con pie de imprenta del mes de setiembre, han aparecido dos gruesos volúmenes correspondientes a sus Cuentos Completos (Tomo I: 393 p. y Tomo II: 418 p.) Se trata de una recopilación de todas sus narraciones cortas que incluye 12 textos inéditos. En el primer volumen se reúnen relatos de los libros La Batalla (1954), El Cristo Villena (1955), Vestidos de luto (1961), Muchas caras del amor (1966), Niebla cerrada (1970), y El día en muchas partes del mundo (1979). En el segundo figuran los cuentos de La marea del tiempo (1982), Un herido de guerra (1985), Unas cuantas ilusiones (1986), El padre del tigre (1993), Cuentos brevísimos (1980-1983), y los inéditos de Sufrir con cuidado (1996).

     También con pie de imprenta correspondiente a septiembre, y bajo el auspicio de la U. San Martín de Porres, se ha publicado la novela El precio de la aurora (Ricardo Angulo Basombrío ed., 215 p.), que se anuncia como singular por estar localizada en dos espacios geográficos distintos y distantes: el peruano y el español. Además de la diferencia en los registros lingüísticos empleados, la novela recrea el trasfondo histórico-político de los sucesos ocurridos con motivo de la caída del caudillo Francisco Franco Bahamonde y el General Juan Velasco Alvarado.

     Pero es el tercer libro, El gozo de las letras (PUCP, noviembre 1997, 554 pp.) donde puede observarse al escritor desde una faceta distinta, a través de un conjunto de 95 notas y artículos de carácter biográfico y crítico aparecidos en revistas y diarios del Perú y del extranjero.

     Si bien la obra de un escritor puede entenderse como un itinerario espiritual (en el caso de Zavaleta ésta se inició en 1947 y ha continuado a lo largo de cinco décadas), la recopilación de estos artículos muestran la otra faceta del artista: los elementos de carácter autobiográfico, las vivencias impresas desde la infancia y que sirvieron de materia prima, acicate o incentivo a la creación. Aquí el escritor traza las semblanzas de algunos de sus autores favoritos, relata sus encuentros o desencuentros con los escritores del medio o del extranjero. Constituyen un diálogo con la historia cultural peruana.

     En relación a sus escritos, afirma: “Si alguien me preguntase por el tema de mis libros, diría que es quizá la experiencia trágica del hombre común (por lo general pobre y de clase media), que lucha contra todos los obstáculos y qu a veces triunfa. No importa la pequeñas derrotas por el camino y tampoco si el triunfo es simbólico y sentimental. El duelo entre el individuo que ama la vida y la sociedad injusta (o la suerte invisible) está echado. No hay escapatoria, aunque sí esperanza, inclusive en la renuncia”. (p. 183)

     Sólo podemos mencionar, por motivos de espacio, los otros dos títulos: Pálido pero sereno (novela, UNMSM, 419 p.), y Contraste de figuras (relatos, Superintendencia de Banca, 150 p. aprox).

     Impresionante la labor editorial de Zavaleta. Está demás que mencionemos la alta calidad de su escritura. En su caso se comprueba una vez más la afirmación de que, para tener estos resultados, las letras exigen dedicación y entrega permanentes.