EL MÁGICO-REALISMO DE ÓSCAR COLCHADO
El nombre de Óscar Colchado (Áncash, 1947) no es extraño en la narrativa actual de nuestra patria. Autor de numerosos relatos y ganador de varios concursos literarios, sumó un nuevo galardón al obtener el primer premio del concurso de novela convocado por la U. Federico Villarreal, con una apasionante historia que acaba de ver la luz: “Rosa Cuchillo” (abril de 1997, 227 pp).
Apasionante e intrigante novela que desarrolla de manera sólida y consistente dos líneas narrativas básicas: una, de carácter mágico-religioso, y otra, relacionada con los últimos y trágicos acontecimientos de la historia patria. En síntesis: mito y realismo.
En el Perú existe una sostenida tradición vinculada a la temática mágico-mítica y la novela de Colchado prueba que no se ha agotado y que se encuentra en permanente recreación. Sin pretender nombrar a todos los exponentes y sin afirmar que toda su obra creativa desarrolle esta temática, podemos citar los nombres de Ciro Alegría, Manuel Scorza, José María Arguedas, Marcos Yauri Montero, Carlos Eduardo Zavaleta, Edgardo Rivera Martínez, Eleodoro Vargas Vicuña.
La historia de Rosa Cuchillo cuenta su peregrinaje a través de la tierra de los muertos (Ukhu-Pacha) hacia el Hanaj-Pacha (el cielo). Se trata de un recorrido que comprende varias etapas y donde el guía es Wayra, un perro que hará las veces de Virgilio. Al lector no le será difícil establecer un paralelo entre el viaje de Rosa con el que realiza Dante a través del Infierno y Purgatorio para desembocar, finalmente, en la visión anhelada de la Divinidad.
Al igual que en “Pedro Páramo” de Rulfo, la novela ha destruido la oposición entre el mundo de los vivos y el de los muertos; éste se entiende como la continuación de aquél. El viaje de la protagonista da pie a Colchado a incluir toda la cosmovisión del hombre andino ligada al mundo de lo no visible. Y así aparecen en la novela una multitud de seres creados por la imaginación popular indígena: jarjachas, condenados, jirkas, nákajs, etc.
El nacimiento del hijo de Rosa anuncia la unión entre realidad y mito pues el padre no es un mortal, sino un dios: un orqo, un cerro. Este hijo se enrola en la subversión. La novela desarrollará entonces, de modo contrapuntístico, la historia de Liborio (camarada Túpac) y la de su madre.
A través de la historia de Liborio, aldeano de Illaurocancha, en el departamento de Ayacucho, se va relatando los orígenes y desarrollo de Sendero: el asalto a la cárcel de Huamanga, los ajusticiamientos y enfrentamientos con las fuerzas del orden, la retirada a la ceja de selva. Lo importante es señalar que Colchado ha sabido incluir estos acontecimientos dentro de la estructura general de la novela integrándolo como material netamente literario.
El desenlace ocurre en los dos planos del relato. La llegada de Rosa al Hanaj-Pacha es descrito en términos de plenitud y felicidad. Y ocurre entonces lo extraordinario: Rosa y Wayra son, en realidad, Cavillaca y el Viento, dioses del incanato. Allí se produce el encuentro entre madre e hijo, pero éste debe volver a la tierra, como un pachacuti, a ordenar el mundo. En la otra historia se ha producido la captura y muerte de Liborio por las fuerzas del orden. Al enterarse la madre (Rosa Cuchillo) muere de dolor, escena ésta que permite unir final e inicio del relato y cerrar el círculo narrativo.
Una novela, pues, convulsiva y anhelante, signada por la presencia de la mitología andina y los recientes acontecimientos de la historia patria.